Pero ahora ya no hay vuelta atrás. La verdad es que, prácticamente he sido yo la que me he tirado al vacío. Sin paracaídas. Y como es normal, las consecuencias han sido trágicas. Ahora sólo queda esperar. Aguardar pacientemente el renacer de algo nuevo. De un nuevo yo. Alguien que haya aprendido de esta situación. Alguien fuerte, que sepa que puede con esto y con mucho más. Que tenga la certeza de ello.
Ya soy yo de nuevo. No ha pasado demasiado tiempo, pero parece que todo vuelve a la normalidad. Toca esperar a la siguiente recaída. Que la habrá. Estoy segura de ello. Tiene que haberla.
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